El aporte del rubro frutícola al empleo y a la cadena de valor en el sur de Chile

El arándano de exportación tiene una historia de más de 3 décadas de producción en Chile, los primeros huertos se establecieron a principios de los 90s en la Región de Los Lagos. Por su parte, los primeros huertos de cerezo para exportación en la zona sur comenzaron a mediados de los 90s en el valle de Angol-Renaico y desde 2005 en adelante en las cercanías de Osorno.

Fuente: Campo Sureño

Una muestra representativa de los fruticultores en las regiones de Los Ríos y Los Lagos corresponde a los Grupos de Transferencia Tecnológica GTT Arándanos del Sur y GTT Cerezas del Sur, ambos formados al alero de Cooprinsem y coordinados por los profesionales de la cooperativa, los ingenieros agrónomos, Miguel Cordero G. y Ramiro Poblete F. respectivamente. Durante las reuniones mensuales de cada grupo se analiza las labores, costos, manejos agronómicos e inversiones asociadas a cada frutal.

EN ARÁNDANOS

En este contexto, el GTT Arándanos del Sur agrupa a 9 proyectos frutícolas con 270 hectáreas plantadas entre Paillaco y Río Negro en etapa de producción con un potencial sobre los 2.500.000 kilos de fruta. Para la presente temporada 2021/2022 la demanda por colaboradores en cosecha (jornada hombre) declarada por el grupo es de 1.850 personas.

“Cabe destacar que una persona cosecha en promedio 40 kilos de fruta por día con casos puntuales de cosecheros de rendimientos por sobre los 100 kilos diarios”, sostiene Ramiro Poblete, uno de los profesionales a cargo de coordinar esta agrupación.

Pablo Labbé, gerente de producción de la empresa Berries Osorno Chile y vocero del GTT Arándanos del Sur, destaca la importancia de este cultivo en la zona.

“Nuestras cosechas se extienden desde mediados de diciembre hasta fines de marzo. Cada uno de los huertos tiene diferentes variedades que nos permite realizar una cosecha extendida pasando de variedad en variedad. Hemos sacado nuestros cálculos y vamos a generar alrededor de 2000 puestos de trabajo en conjunto entre cosecheros, apoyo para las cosechas y personas para packing”, precisa.

El gerente advierte que se ha visto una baja en los trabajadores disponibles para el periodo de cosecha, situación que se hizo patente la temporada pasada, donde hubo huertos en los que necesariamente tuvieron que mecanizar parte de la cosecha.

“Nos dimos cuenta que muchas de las personas que año a año salían a cosechar con nosotros no lo hicieron por el tema de la pandemia y los bonos que entregó el gobierno. Llegaron a la cosecha los trabajadores más productivos, quienes pudieron aumentar su recolección y sus ganacias”, explica.

Sobre el aporte del Grupo de Transferencia Tecnológica en el que él participa, Labbé es claro. Considera que se trata de una instancia necesaria para mejorar en competitividad y estandarizar procesos.

“Este grupo se creó por la necesidad que tenían los productores de la zona sur de sumar fuerza para lograr la transferencia de la tecnología, contar con el apoyo necesario para mejorar la productividad, análisis de costos y consolidar el apoyo mutuo entre todos los huertos. Más que nada la idea es apoyarse con la experiencia de las cosas buenas y malas de los huertos, y llevar este conocimiento a una mesa de trabajo que nos permita definir los pasos a seguir en conjunto, además de estandarizar algunos procesos”, asevera.

La producción de este GTT tiene como destino los mercados de Estados Unidos, Asia y Europa. “Dependiendo de las semanas y las condición en que se dé la fruta, ya sea por manejo y clima, la vamos derivando a los distintos mercados. Se considera también como se comporte el mercado en cuanto a los retornos. Es un tema que se va definiendo día a día, porque este es un mercado muy dinámico. Ojalá pudiésemos mandar toda nuestra fruta a los mercados más interesantes en cuanto a retornos como Europa y Asia, pero sabemos que hay un porcentaje de fruta que no califica para los mercados más exigentes, por eso derivamos a Estados Unidos (mercado que históricamente consume más fruta, pero que tiene menores retornos).

Labbé precisa que el desafío como grupo de productores es buscar un acercamiento a la comercialización, fidelizar a los consumidores y darle un sello distinto a la fruta sureña.

“Necesitamos contar con un sello distintivo que realce la calidad y condición de fruta que se produce en la zona sur y que nos permita mantener nuestro negocio en forma competitiva. Ojalá nuestros consumidores puedan el día de mañana reconocer nuestra fruta y decir que la prefieren porque se produce de una manera distinta”.

CEREZAS

El GTT Cerezas del Sur está formado por 16 proyectos de cerezos con 250 hectáreas plantadas entre Máfil y Puerto Montt, de las cuales 100 hectáreas están en etapa de producción y las 150 restantes en etapa de formación. Por tanto la producción potencial del GTT para la presente temporada es de 500.000 kilos de cerezas para exportación.

Considerando 15 días de cosecha tendrían 33.333 kilos diarios y si el promedio de rendimiento es de 100 kilos por persona al día, entonces se necesitan 333 cosecheros para cosechar las 100 ha para la presente temporada, demanda que aumentará mientras más huertos entren en etapa de producción.

En estos huertos frutícolas de exportación las condiciones laborales tanto en contratación, traslado, alimentación y leyes laborales están aseguradas para el personal en cosecha toda vez que las empresas frutícolas deben cumplir con las exigencias tanto nacionales como internacionales en las auditorías de certificación.

“Los ingresos en Ch$ líquidos que puede aspirar una persona en cosecha dependerán del pago acordado con el empleador en $/kg cosechado, así como el rendimiento en kg/cosechados/día y el número de días trabajados al mes. Aquí es relevante también la cantidad de fruta disponible en el huerto donde a mayor fruta aumenta el rendimiento de la persona. Considerando 25 días trabajados al mes es aterrizado mencionar un gran promedio de $500.000 líquidos, mencionando casos excepcionales de altos rendimientos en cosecha donde ese valor se ha duplicado”, precisa Ramiro Poblete, coordinador del GTT.

CADENA DE VALOR

Ramiro Poblete también analiza el aporte del rubro frutícola a la cadena de valor. El ingeniero agrónomo sostiene que: “si consideramos los montos en pesos chilenos (Ch$) de los costos directos de producción por hectárea para el rubro frutícola en la zona sur (ver superficies plantadas del cuadro) tenemos un mercado potencial de 30 mil millones de pesos o 40 millones de dólares”.

Agrega que esta demanda de insumos es abastecida por la cadena de distribuidores y proveedores con la respectiva generación indirecta de empleo.

“Solo en agroinsumos como fertilizantes, fungicidas, inseticidas y herbicidas un huerto de arándanos tiene un gasto por sobre $1.500.000/ha/año y para un huerto de cerezos ese monto en plena producción supera los $2.500.000″, concluye.

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