SAG presenta nuevas herramientas para el control de Lobesia botrana

by Comité de Arándanos

  • Posted on Diciembre 28, 2015

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28-dic SAG presenta nuevas herramientas para el control de Lobesia botrana

Se trata del modelo fenológico y portal productor de la red de pronóstico fitosanitario.

Varias novedades, nuevas herramientas así como diferentes ajustes se están implementando de modo de incrementar la eficacia del Programa Nacional de Lobesia botrana –PNLb- que lidera el SAG.

Esta plaga de control obligatorio que se reportó por primera vez en Chile el año 2008, hoy afecta a vides, arándanos y ciruelas. Entre las principales novedades y herramientas encontramos la puesta en marcha de la Red de Pronóstico Fitosanitario, las alertas por zonas y el Portal Productor, el que permite a los agricultores acceder casi en tiempo real a toda la información de campo sobre la plaga, anticipar su desarrollo y las alertas de control.

A partir de 2014 comenzó a funcionar una instancia de trabajo público-privada en que junto al Servicio Agrícola y Ganadero participan gremios tales como ASOEX, Vinos de Chile, Comité del Arándano y entidades de investigación tales como INIA, FDF, universidades, etc. Es decir, en general, conformada por organizaciones gremiales de afectados por la plaga y entidades de investigación.

 

Una Mirada de Más Largo Plazo

“Esta instancia público-privada está dividida en varias mesas de trabajo. Una mesa de manejo de la plaga, en la que -entre otras cosas- se evalúa la estrategia a seguir durante las temporadas siguientes. Allí se evalúa una estrategia a mediano plazo ya que desde 2008 siempre se trabajó con estrategias año a año. Ahora queremos trabajar con una mirada de más largo plazo, de modo de asegurar -entre otras cosas- los suministros necesarios para su control”, explica el ingeniero agrónomo Roberto Tapia, Encargado de Investigación y Comunicaciones del PNLb del SAG, quien es la contraparte de SAG ante la mesa de investigación. Él nos explica este nuevo impulso al control de la plaga.

-¿Explícanos los objetivos que se plantea el SAG en esta nueva etapa y cómo es que se piensan aun en erradicar?

-El enfoque que tenemos en este momento se basa en la definición de dos zonas. Una de contención y otra de erradicación. En la zona de contención, regiones de Metropolitana, de O’Higgins y del Maule, el objetivo es bajar el nivel poblacional para lo que hemos comprobado que la técnica de confusión sexual (CS) permite que en el mediano plazo tengamos éxito en bajar las poblaciones, pero sabemos que solamente con esta técnica no podremos controlar totalmente la plaga. Sin embargo, estamos trabajando para en el largo plazo contar con otras técnicas que en conjunto con la CS nos permita llegar a niveles muy bajos e incluso erradicar en algunas regiones. Por ejemplo, estamos siendo pioneros en el desarrollo de la técnica de insecto estéril para lo que contamos con un centro de irradiación en Arica al que hemos invitado a expertos internacionales. Ellos nos han manifestado que el trabajo que estamos haciendo tiene buenas perspectivas.

-¿Líneas como las del insecto estéril se definen en la mesa de investigación? ¿Cómo se compone y funciona esta instancia?

-A mí me toca trabajar directamente con la mesa de investigación, que lidera Patricia Estay investigadora de INIA La Platina por el sector público y Ricardo Adonis de la Fundación para el Desarrollo Frutícola (FDF) por el sector privado. Pero que además está compuesta por investigadores de las universidades de Chile, Católica de Chile y Austral, y el centro de investigación de Quilicura de FDF. Más otros profesionales que participan de la ejecución de los proyectos. El primer trabajo de esta mesa fue definir las líneas de investigación a corto, mediano y largo plazo, las que luego se priorizaron en vistas a los recursos disponibles. Como no contábamos con recursos para financiar la investigación de las distintas instituciones han postulado a los fondos establecidos, Corfo o FIA, para ejecutar los proyectos. Entre otras líneas de investigación está la técnica del insecto estéril y la de proyectos liderados por Patricia Estay del INIA y David Castro de FDF.

-¿En esta etapa se desarrolló el modelo predictivo y la Red de Pronóstico Fitosanitario?

-El modelo predictivo o fenológico para Lobesia botrana es nuevo y comenzó a ser desarrollado con los recursos adicionales que ha recibido el Programa Nacional de Lobesia botrana (PNLb) desde el 2014, pero la Red de Pronóstico Fitosanitario (RPF) la construyó el SAG, entre 2009 y 2012, con fondos del Estado de Chile y de la Agencia de Cooperación Internacional de la Unión Europea (UE). El costo fue de cerca de 2,5 millones de euros, aportados en partes iguales, que se invirtieron en 4 años. Esta inversión permitió consolidar un equipo de profesionales: ingenieros agrónomos y civiles, matemáticos expertos en análisis espacial, quienes comenzaron con el desarrollo de una plataforma de modelamiento bioclimático para plagas y enfermedades.

Este proyecto se interrumpió en enero de 2013 producto de políticas internas que afortunadamente fueron revertidas en 2014 con el refortalecimiento del PNLb. Las inversiones de esta etapa permitieron estudiar siete plagas, de las que seis eran plagas presentes de alto impacto en destino de la fruta de exportación y la otra era Lobesia botrana; pero para esta última no se pudo desarrollar el modelo porque no se consiguió realizar la crianza. Se estudió Cydia pomonella, Cydia molesta, Tuta absoluta, Quadraspidiotus perniciosus, Pseudococcus, etc. Todos esos proyectos quedaron en etapa experimental y con algunas estaciones de monitoreo.

 

Desarrollo y Ajuste de Modelos Fenológicos de Plagas

Explica el experto del SAG que las distintas líneas de investigación han consolidado la información colectada sobre los ciclos de vida y fenología de las plagas estudiadas. Se ha reunido la información de terreno que permite evaluar modelos fenológicos, desarrollados tanto en Chile como en el extranjero, para ser utilizados como herramientas predictivas en la plataforma de pronostico fitosanitario. Así mismo, destaca el desarrollo de modelos propios, ajustados a los datos obtenidos por cada línea de investigación, lo que -dice- permitirá contar con una nueva herramienta adaptada a las necesidades de la plataforma diseñada y ajustada a la realidad de cada zona de estudio.

-¿Cuál es la historia del modelo y cómo funciona?

-En su inicio este proyecto funcionó con la red de FDF, compuesta por 147 estaciones meteorológicas (EM), sobre las que se desarrolló el sistema. Lo que se alcanzó a modelar hasta esa fecha fue temperaturas medias, máximas y mínimas y los grados días acumulados. Este último, un parámetro clave porque es el que gatilla los procesos dentro de los ciclos biológicos de las plagas. Esto es, se utiliza un biofix (indicador biológico) y un cronofix (indicador climático o arbitrario) para realizar una sumatoria térmica y determinar en qué momento la plaga se activa y comienza su desarrollo. Consiste en un sistema informático que relaciona un modelo de elevación digital, con una resolución de 30 x 30 metros, sobre el que se espacializan los parámetros de las estaciones meteorológicas que están con conexión en tiempo real. Se modeló considerando parámetros térmicos, de velocidad de viento, radiación neta, altitud, etc. El modelo considera las sinuosidades de los distintos valles y no hace interpolación directa sino que extrapola mediante diferentes ecuaciones, por ejemplo cuando una estación no está funcionando o falta cobertura.

 

Rescate de la Red de Pronóstico Fitosanitario (RPF)

“A inicios de 2014, cuando reflotamos el proyecto, las redes de estaciones meteorológicas que habían recibido fondos del gobierno, tales como las de FDF, INIA y otras, se agruparon en un consorcio de redes agroclimáticas. Desde entonces, la Red Agroclimática Nacional (RAN) les comenzó a financiar el mantenimiento de las estaciones a condición de que compartan todos los datos en tiempo real con la RAN (el servidor del MINAGRI que recibe los datos). Nosotros estamos conectados a la RAN y hoy día manejamos información de 273 estaciones meteorológicas”, señala el coordinador del Proyecto RPF del SAG.

-¿Qué es y cuál es la utilidad para el productor de la Red de Pronóstico Fitosanitario?

-Es un sistema de información en línea y de acceso público, destinado a anticipar mediante la generación de alertas territoriales acciones de manejo fitosanitario para plagas presentes en los huertos. La anticipación de las actividades de manejo fitosanitario se genera a partir de la simulación de los estados fenológicos de las plagas y su distribución espacial, utilizando tecnologías de modelación agroclimática, fenológica y estrategias de control. La red de pronóstico sugiere, dentro de un intervalo de confianza o tolerancia de error, momentos oportunos de monitoreo y control, pero necesariamente cada productor agrícola es responsable de decidir, en base a su propia realidad territorial y productiva, las acciones de control fitosanitarias que ejecutará. La principal información que entrega la RPF corresponde a las Alertas Fitosanitarias con las que se generan mapas personalizados para anticipar acciones de manejo en función del estado fenológico de la plaga.

 

Cómo utiliza el sistema un productor

En los mapas del sistema se puede ver cada una de las estaciones en base a las que el sistema calcula para cada lugar específico las temperaturas mínima, máxima y promedio diaria, los grado día de cada día, los grados día acumulados y el número de datos que recibió la EM en el día.

En los mapas se puede ver las estaciones de monitoreo pero con las respectivas alertas. Para cada estación, representada por un punto georeferenciado, el sistema permite conocer el estado fenológico, por ejemplo para la Zona de Alerta 3 – Puente Alto, base cepa Chardonay, como se puede ver en el recuadro

Las zonas o regiones se desarrollaron en base a los estudios de la RPF y contempla las fechas de ocurrencia de los tres peack de vuelo y las condiciones agroclimáticas del lugar. “Los agricultores deben buscar sus zonas, no por región, sino que por su número de identificación o su rut y el sistema le muestra la información relativa a su o sus predios, pero no puede acceder a la información de los demás”, señala el especialista en análisis espacial del SAG.

Según el especialista, un lapso de ocho días le permite al productor anticiparse a las acciones de control. “Un gráfico le indica el porcentaje de vuelo en que está la plaga. Cuando llega al 3% el sistema se activa hasta llegar al 20% y da el próximo aviso de control previo al 40%. Control de huevos del 40 al 60% y control de larvas del 60 al 80%. El sistema le avisa que debe empezar sus aplicaciones dentro de ocho días y desde entonces el agricultor tiene que cumplir con 30 días de protección mediante de aplicaciones de ovicidas primero y larvicidas después”, describe el profesional del SAG.

Para el primer aviso del primer vuelo de Lobesia se accede a grados días acumulados, el modelo fenológico de la plaga y la fenología de la planta, con la finalidad de estimar el momento óptimo de control. A nivel de administrador del portal interviene el entomólogo del Programa de Lobesia y puede editar la información.

En la pantalla en que se muestran las EMAS, las que aparecen activadas por defecto, se observan las áreas de cobertura de cada estación. “En ellas, lo que está en verde es la zona con hasta 0,5ºC de acumulación diaria de error. Lo amarillo es de 0,5 a 0,75 y rojo representa el área con menos de 1ºC de error. Sobre 1ºC se cortan los modelos porque no queremos acumular tanto error en el cálculo de la acumulación térmica”, explica el especialista del SAG. Las EM aparecen en los mapas como puntos de color azul y el MINAGRI trabaja con la U. de Chile para determinar dónde faltan más estaciones.

El sistema además permite seleccionar los productos químicos disponibles para control según el programa y, luego de que se lo selecciona, determinar cuándo se deben aplicar. “Solo permite seleccionar los plaguicidas que están aprobados por el Programa de Lobesia y, por ejemplo, evitará que para la primera aplicación se seleccione un larvicida en vez de un ovicida”, apunta el profesional SAG. Además, continúa el especialista del SAG, “los agricultores deben dar aviso de que comienzan con las aplicaciones obligatorias y nosotros supervisamos un cierto número de ellas al azar. En algunos casos además evaluamos la aplicación mediante la instalación y revisión de papeles hidrosensibles”.

 

La plataforma parte con un piloto de 170 productores

La plataforma comenzará a funcionar con un piloto que involucra a 170 productores, quienes forman parte del programa de control de Lobesia. La idea es que estos productores comiencen a utilizar el sistema de modo de ir haciendo los ajustes necesarios para hacer lo más eficaz y útil posible la plataforma, así como amigable para el usuario.

“Hoy contamos con un respaldo para la toma de decisiones, que era una herramienta que necesitábamos. Tenemos datos para pensar que si el control se realiza bien, si se aplica donde se debe aplicar, si se instalan correctamente y a tiempo los confusores y se controla en las zonas perimetrales donde hay casas, por ejemplo, deberíamos poder reducir las poblaciones”, señala el experto.

El encargado de investigación y comunicaciones del PNlb espera que todo este trabajo permita aumentar considerablemente la eficacia de control de la plaga Lobesia botrana ya que, por una parte afinaron aún más las herramientas de control al seleccionar más cuidadosamente los plaguicidas más idóneos, se han incrementado los conocimientos sobre la fenología de la plaga y su comportamiento en la zona frutícola y hoy, además, se pone a disposición de los agricultores un sistema de monitoreo y alarmas más específico y dirigido a los productores de fruta.

Fuente: SimFruit


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